lunes, 10 de agosto de 2009

ÉTICA II

¿De qué hablamos cuando hablamos de Distancia? A mí me gustaría creer que cuando nos referimos a la llamada Distancia Terapéutica lo hacemos definiéndola como una atención específica y cercana a cada persona, relacionada con una capacidad crítica de los profesionales acerca de sus actitudes y aptitudes profesionales. En cambio, en muchas ocasiones, la Distancia profesional se relaciona con la asepsia personal, con una enorme frialdad en el trato con los pacientes. Y en mi opinión la mecanicidad del profesional la veo (y la ven muchos pacientes que ya han estado anteriormente en terapia) como manera de encubrir carencias profesionales (y puede que personales) por parte de los psicólogos ¿O si no qué es toda esa jergafasia que utilizamos en muchas ocasiones cuando no somos capaces de hablar claro?¿O creemos que es ético tratar a una persona en función sobre todo del trastorno que le diagnosticamos dejando a un lado su contexto personal?
Vuelvo a referirme a estas terapias de Tercera Generación, como la Terapia de Aceptación y Compromiso: me parece fundamental (y considero muy beneficioso para los terapeutas) fomentar la necesidad de conocer los valores personales y profesionales de cada psicólogo, facilitar el paso del paciente pasivo al sujeto activo, a la persona como motor de cambio, al protagonismo del paciente en la relación terapéutica, al análisis de cada caso como diferente, a pactar los logros y metas conjuntamente.
A veces me veo encerrado en la paradoja del psicólogo: decir a los demás que hagan lo que nosotros no hacemos y no reconocer nuestros propios errores cuando trabajamos sobre las equivocaciones de las demás personas.
Creo que ahora me toca definirme y opinar sobre estos temas. Afirmo mi apuesta por la humanización del terapeuta, creo en mi trabajo diario de la importancia de funcionar por binomios: Respeto/Afecto, Cercanía/Distancia, Confianza/Profesionalidad.
Considero que la recuperación a nivel popular del humanismo en la terapia( a veces mal enfocado o poco contrastado pero mucho más cercano en el trato a al persona que las actuales consultas de psicólogos) y la popularización de determinadas técnicas(biografía, cuentos, gestálticos, arteterapia, colorterapia, musicoterapia, psicoterapia psicodramática…) deberían enseñarnos algo acerca de lo que las personas echan de menos por parte de los que nos creemos profesionales de la terapia.
Podríamos aprender de la Psicología de Recursos Humanos, donde hace tiempo que hablan claramente sobre mentalidades abiertas, actitudes honestas, puntos fuertes y débiles, oportunidades, amenazas, gestión de sentimientos, conocimiento personal, recursos personales, expectativas…(Velasco, 1999)

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