sábado, 15 de noviembre de 2014

La crisis cocainómana II

Durante estos años en los que hemos sufrido el derrumbe socioeconómico de España, en paralelo, hemos tenido que soportar una serie de comentarios y opiniones sobre el origen/los orígenes de la crisis, siendo uno de los más empleado el que "estábamos viviendo por encima de nuestras posibilidades". En su planteamiento original, esta frase iba referida a los trabajadores que habían aprovechado las facilidades para obtener dinero a crédito y se habían entrampado, viéndose como consecuencias los desahucios, escaseces, pobrezas y asistencias sociales emergentes. Esta era la interpretación más aceptada, repetida durante mucho tiempo un buen puñado de veces por un buen montón de próceres de la sociedad, cuyas voces eran ampliamente conocidas y reconocidas. Desde mi análisis, un amplio porcentaje de estos prohombres se encontraban bajo el abuso de la cocaína desde hace varios años, generando una serie de respuestas de evitación, negación y distorsión de los problemas existentes. Es propio de los consumidores de cocaína el tener un "locus de control externo" que les hace culpabilizar al resto del mundo de los problemas y las consecuencias negativas y no responsabilizarse de sus actos. Es característico de los consumidores de cocaína el mentir, manipular y distorsionar los hechos hasta deformarlos, de tal manera que se hacen importantes los detalles y se ocultan los hechos fundamentales. Hay una serie de rasgos de personalidad muy vinculados al consumo de cocaína, fundamentalmente los más narcisistas, histriónicos y límites. Es muy propio del abuso de cocaína que vaya acompañado de sexo de pago, compras compulsivas, consumo de alcohol desmesurado y una gran necesidad de dinero en metálico. Es más, el consumo de cocaína, por su compulsión y la necesidad de gratificaciones continuas debido a la repercusión sobre el núcleo accumbens y los circuitos de la dopamina y la serotonina, hace que desaparezcan los horarios estipulados, aumente la necesidad de comportamientos "placenteros" y, por consiguiente, sea obligatoria una mayor disponibilidad económica. Esos es lo que provoca que, a pesar de tener una nómina millonaria y una tarjeta de gastos de empresa, sea necesario hacer un fraude económico. Porque hablamos de un cambio de perfil de drogodependiente que también se convierte en drogodelincuente: si la heroína actuaba en un sector social y aumentaron los delitos contra la propiedad, la cocaína interviene sobre otro sector y genera una delincuencia económica, basada en el fraude y la corrupción. Al fin y al cabo, ambas sustancias actúan sobre el Córtex Ventro Medial y el Córtex Cingulado Anterior del Lóbulo Prefrontal, con lo que repercuten directamente sobre la capacidad de tomar decisiones de manera empática y/o ética, sobre el "Cerebro Moral" (Volkow, 2006) de las personas. O de las ex-personas, porque una de las características de estos cocainómanos es su Deshumanización.

La crisis cocainómana I

Desde la Teoría del Marcador Sómatico de Antonio Damasio ("El error de Descartes", 1994) y sus aplicaciones a la fisiología de la conducta adictiva (Volkow, 2000) sabemos que la Neurobiología de la cocaína altera, de manera funcional y estructural, la capacidad de tomar decisiones y resolución de conflictos. Estos factores, sumados a características de la personalidad, repercute en las emociones sociales y las capacidades de las personas, muy desarrolladas en aspectos relacionados con actitudes y capacidades propias del consumo de cocaína: mentir, ocultar, distorsionar la realidad, ausencia de empatía... ¿Y si nos estamos encaminando a una sociedad dirigida por una élite que tiene como factor común un consumo exacerbado de cocaína? ¿Nos extrañaría tanto la reacción de nuestros dirigentes y agentes sociales si supiéramos las características y la sintomatología del abuso de cocaína? ¿Nos parecerían tan extraños ciertos patrones de personalidad (narcisistas, histriónicos, antisociales...) si supiéramos su vinculación con el consumo de cocaína? ¿Es casual la correlación entre la explosión de la economía española y el informe UNODC 2006 donde indicaba que España era el segundo consumidor mundial de cocaína? Todas esta preguntas se perderán en el tiempo como las rayas se pierden en los orificios nasales de los miembros de los consejos de administración de las empresas españolas en las cacerías organizadas por los políticos españoles.